6 de mayo de 2008

Después de mucha decepción vuelvo a escribir....

Escribir en un blog es una tarea que requiere cierta disciplina y por supuesto motivación. Muy decepcionado y seguro que estaba perdiendo el tiempo, deje estos menesteres a otras personas con más estomago o bien a los periodistas que normalmente estudian para esto.

Pues bien, hoy no tengo nada que hacer así que me encontré con mi antiguo propósito y decidí intentarlo por esta vez.

Cuanta agua ha pasado y realmente es difícil enfocarse en un tema especifico.

No quiero hablar del gobierno ni de la inseguridad. Es, quiera o no, un tema muy fácil para los que no somos expertos y queremos atención.

Quejarse es fácil, proponer soluciones todo un compromiso que pocos quieren asumir.

Estoy triste por Costa Rica.

Tirando lineas hacia el pasado, habiendo vivido un país muy diferente al actual, sopeso lo perdido y lo ganado y realmente veo que tenemos un país excepcional pero amenazado por nuestra propia torpeza.

Como el hijo que dilapida la fortuna del padre, cada día entramos en un proceso más insensato que acabará por enterrar lo poco que se logró.

Tengo la impresión de estar viviendo un país más egoísta, menos ambicioso, menos culto, en general, con menos esperanza.

La peor pobreza es la de las ideas. Cuesta mucho encontrar alguien dispuesto a realizar obra. Y si logramos encontrar uno solo, en tropel nos lanzarmos a decirle porque no lo puede hacer. Hemos convertido el "pero" en deporte nacional.

21 de agosto de 2007

Un poco de realidad...

En estos días que han estado matizados por el TLC y sus secuaces del SI y del NO (con anuncio del corazón del si que se enamoró del corazón del NO) ha salido lo más repugnante y lo más sublime del costarricense. De aquellos años de mi infancia donde pasaba por Barrio Amón y los militantes de Costa Rica Libre se mostraban en las paredes de la casona diagonal al INVU con todos sus pertrechos de guerra para expulsar a los comunistas y estos a su vez se agolpaban en los alrededores de la Asamblea Legislativa para iniciar la inevitable ascensión al poder de la clase trabajadora, había tenido la esperanza que esos trasnochados conceptos se desterraron de nuestra Costa Rica hace mucho tiempo, con el Muro de Berlin derribado. Pero no....el corazón del SI se enamoró del corazón del No y la vieja dialéctica está vivita en la conciencia de los costarricenses. Ya vienen los comunistas a comerse tus chiquitos y ya vienen los imperialistas a dejarte sin pan ni escuela. Será necesario llegar a tales extremos para dilucidar este entrevero. Podríamos remediarlo a puro amor, pero habría que ver si el corazón del Si puede amar más que el corazón del No o al revés. Es previsible que este tema sea de gran debate en universidades (las de verdad) y centros de tertulia de todo el país. Veremos boinas y estandartes naranja y negro desfilar por la Avenida Central y pañoletas rojas en la avenida segunda (o al revés) pero todos y todas estarán salvando al país del depredador y despiadado monstruo imperialista (izquierda o derecha).
Lo cierto es que el país seguirá entrabado, sin ilusiones hasta que aparezca alguien que pueda echar a andar la República hacia un nuevo rumbo de prosperidad...
Por el momento si usted tiene un corazón del No consiga un corazón del Si (viceversa) y dejelos solos en un cuarto (en caso de que no quiera oír indiscreciones, pagueles un motel) y revise al día siguiente...seguramente tendrá la suerte de encontrarse con el machazo tipo gringo que presenta este comercial y quien sabe, a la larga serán como cuilos que dejaran la habitación repleta de SINOS o TALVESES que son seres muy acordes con la personalidad colectiva del costarricense. Que más se puede esperar?

11 de agosto de 2007

Que si....que No...que se venga un ........

Será un SI o será un No....lo que está clarisimo es que se vendrá un ........

A todos y todas como sea que sea vendimos a la Costa Rica que tanto amabamos.....este país ya no es el mismo y no hay hombre ni mujer que lo rehaga....

O si?

30 de diciembre de 2006

FELIZ AÑO 2007

12 de diciembre de 2006

LEONARDO GARNIER ....DE A PRESTADO

Entre la provocación y la intolerancia
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Leonardo Garnier

Sub/versiones: La Nación, Costa Rica, jueves 16 de febrero, 2006

El mundo de hoy se mueve peligrosamente entre la provocación y la intolerancia, entre la intolerancia y la provocación. Exigimos que ‘el otro’ nos entienda y se comporte razonablemente en nuestros términos... pero solo intentamos entender al ‘otro’ desde nuestros zapatos. Vemos nuestros actos como una defensa lógica de principios universales inclaudicables y, los del otro, como caprichos en los que no logramos ver lógica alguna. El otro, por supuesto, ve las cosas exactamente igual... pero al revés: nosotros somos los raros, los insensatos, los tercos que debiéramos aprender a ver más allá de nuestras narices. En medio, se dan provocaciones que generan ¿cómo no? reacciones de intolerancia... que resultan en nuevas provocaciones en la otra vía, conduciendo a una espiral crecientemente absurda y apasionada de razón y sinrazón.

El caso más reciente y aparentemente más ridículo – aunque tal vez, bien leído, el más profundo – es el desbarajuste de escala mundial que se ha armado por la no muy inocente publicación de unas caricaturas ofensivas de Mahoma en el diario de mayor circulación en Dinamarca (y cuando digo ofensivas, quiero decir muy ofensivas: como presentar a Mahoma con una bomba por turbante, en una clara insinuación de que el terrorismo es consustancial al Islam). Ante la provocación injustificada siguió, como no podía ser de otra manera – ¿o qué pensaron? –, la reacción de la intolerancia: una reacción que pudo ser razonable, pero que rápidamente se volvió tan injustificada como la provocación. Vinieron protestas masivas en Afganistán, Bangladesh, Irán, India, Kenya, Malasia, Siria, Líbano, Indonesia, Senegal, Sumatra y otros países, con ataques contra las embajadas danesas y europeas. En Europa ¡tan sensatos! respondieron profundizando el agravio al re-publicar las caricaturas en gran cantidad de periódicos de primer orden.

Para unos, la razón es religiosa: se trata de un irrespeto a sus sentimientos más profundos. Para otros, la razón es filosófica: se trata de proteger el derecho inalienable a la libertad de expresión. ¡Puro cuento y pura paja! Si bien existe una aparente tensión entre sentimientos religiosos y libertad de expresión (fruto – según Emilio García Méndez – del carácter cada vez más individual y privado de la religión en Occidente, mientras que en Oriente se fortalece su papel público como factor estructurante y organizador de la sociedad); lo cierto es que detrás de esa tensión subyace un conflicto mayor y menos noble: el viejo juego de provocación e intolerancia en el que sólo ganan los extremismos, que se necesitan tanto como se enfrentan, pues así se sustentan recíprocamente en un mundo en el que nadie parece tener el monopolio en cuestión de fanatismo. Ojalá – por el dios y la razón común – hagamos prevalecer la tolerancia sobre la provocación.

1 de diciembre de 2006

PARA QUE REFLEXIONEMOS TOMO PRESTADO ESTE ARTICULO DE "LA REPUBLICA"




Viernes 10 de noviembre 2006, LA REPUBLICA

Dialéctica

El Otro es el enemigo

Juan Manuel Villasuso

El psicólogo social y sacerdote jesuita Ignacio Martín Baró, asesinado por militares salvadoreños en 1989, caracterizó el proceso de pola­rización social de la siguiente manera:

- Estrechamiento del campo perceptivo (percepción desfavorable y estereotipada del "Nosotros - ellos").

- Fuerte carga emocional (aceptación y rechazo sin matices).

- Involucramiento personal (cualquier hecho afecta a la persona).

- Quiebre del sentido común (posiciones rígidas e intolerantes suplantan la discusión y el diálogo).

- Cohesión y solidaridad al interior de cada grupo y conflicto latente o manifiesto entre grupos opuestos.

- Familias, escuelas, iglesias y otros espacios sociales de convivencia se ven obligados a posicionarse en alguno de los extremos.

- Personas, grupos e instituciones sostienen actitudes­ de exclusión, rigidez y enfrentamiento.

En la Costa Rica de hoy se observan muchos de estos signos de polarización. Se han exacerbado los estereotipos, las descalificaciones, la discriminación y la exclusión a través de referencias a la condición gremial, la organización socia! o el partido político.

La percepción estereotipada de los grupos opues­tos dificulta las posibilidades de dialogar. Las perso­nas, los hechos y las cosas ya no se miden por lo que son en sí, sino en función de lo que representan a fa­vor o en contra de la confrontación.

Desaparece así la base para la interacción cotidiana, ningún marco de referencia puede ser asumido como válido para todos, los valores dejan de tener sig­nificado colectivo y se pierde incluso la posibilidad de apelar al bien común, pues se encuentran cuestiona­dos los presupuestos mismos de la convivencia.

La polarización social fractura el tejido social a la vez que favorece la naturalización y legitimación de la violencia. Cada grupo va encontrando, según la in­formación que obtenga o su implicación en los acontecimientos, su propia concepción de las cosas.

Cada sector incrementa su hermetismo como co­lectivo, percibiendo a los grupos externos como posi­bles enemigos. El temor a ser atacado, o el deseo de agredir al contrincante, transforma el comportamiento individua! y colectivo. El lema explícito o implíci­to es: "el Otro es el enemigo".

La polarización se evidencia cuando la postura de un grupo supone la referencia negativa a la postura del otro grupo, percibido como adversario. Se trata de una compleja dinámica donde el acercamiento a uno de los polos arrastra no solo el alejamiento, sino el rechazo activo del otro.

Esto se ve agravado por la distorsión de atribu­ción: a la otra parte se le atribuye la peor de las inten­ciones y aquellas acciones desmedidas del propio bando se perciben como respuestas a las amenazas o agresiones del contrario. Se justifican las propias ac­ciones como respuesta a las maniobras que se antici­pan. El fin justifica los medios.

Dos factores han contribuido a la polarización en Costa Rica. Primero, la confrontación en torno al modelo de país, a la estrategia de desarrollo y al ideal de sociedad, todo lo cual se materializa en el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Segundo, la violencia del discurso que sostienen los actores socia­les que defienden o rechazan el TLC.

Es lamentable que una sociedad como la costarricense, que se considera políticamente madura, avan­ce de manera acelerada por este desafortunado cami­no de la polarización social. ¿Falta de capacidad y vo­luntad de los gobernantes y de los líderes políticos y sociales? Las consecuencias pueden ser muy graves.

12 de julio de 2006

En que se parece este gobierno al que acaba de terminar?

En todo.....!!!!!!!!!